miércoles, 15 de mayo de 2019

INTERCEDER POR TUS PASTORES


 HECHOS 12.5 Nos revela una palabra maravillosa, dulce y tierna de la iglesia de Jerusalen.  Ellos estaban orando intensamente sin cesar, toda la noche, por su pastor Pedro.  Sí, él se encontraba en una gran dificultad: su vida corría peligro; pero la iglesia no estaba de brazos cruzados, estaba orando continuamente por él.
Los pastores necesitamos tener dentro de nuestra iglesia equipos de intercesión que entiendan el valor e importancia de la oración intercesora.  Esto no es una tarea para un ratíco o durante las vacaciones, es un trabajo de tiempo completo, y aun mas de"tiempo exclusivo".  Porque estamos a la completa disposición del Espíritu Santo para clamar y por quién él nos indique.
Vemos el milagro que Pedro fue sacado de la cárcel sobrenaturalmente. ¿Vemos también a su iglesia apoyándolo toda la noche?  Queremos los milagros pero no los provocamos.  Jesús decretó que nosotros haríamos cosas mayor que las que él hizo.  ¿Dónde están?  Nos conformamos con ser una institución religiosa, una organización.  Pero en realidad, la iglesia es el cuerpo de Cristo.  Esto quiere decir que él la gobierna desde su trono a la derecha del Padre.  Porque al Padre le plació entregar el Reino en sus manos, hasta que ponga a todos sus enemigos debajo de sus pies, y Cristo proceda finalmente a entregar el Reino al Padre en la eternidad.
Que maravilloso privilegio, somos participantes de la guerra que Jesús tiene contra sus enemigos.  Pero nos confundimos, pensamos que nuestros enemigos son las personas que nos abversan, quienes creen diferente a nosotros, o nos odian.  Pero Pablo nos ubica, y nos dice: NO, tus enemigos son Satanás o el diablo y su ejercito de principados, potestades, gobernadores de la tinieblas en las regiones celestes y las huestes de maldad que están en la tierra.
Por lo tanto, hay diversos niveles de batalla que debemos enfrentar.  Y cada uno demanda diferentes fortalezas y armas para vencerlos.  Todas son realizadas bajo la dependencia y unidos al Espíritu Santo, porque separados de él nada podemos hacer que traiga gloria a Cristo Jesús.
Jesús mismo dijo claramente que él tenía que irse al Padre, pero que enviaría a uno igual a él en su lugar.  ¿A quien? al Espíritu Santo, para que este con nosotros, dentro de nosotros y para que venga sobre nosotros con poder.  No basta tener la compañía del Espíritu, es necesario ser hechos participantes de la naturaleza divina mediante el nuevo nacimiento en Cristo, donde el Espíritu Santo viene a nuestro espíritu, se une a él, y nos integramos.
Bueno.  Lo cierto es que ante los ataques de Satanás, por medio del gobierno de Herodes, la iglesia intercedía sin cesar.  Pablo también le dijo a la iglesia de la ciudad de Tesalónica que debemos orar sin cesar.  Eso en el caso de Hechos 12 significó: sin dejar de hacerlo.  No era un culto de oración de 30 minutos.  No era una iglesia continuamente orando.  ¿Se trataba de turnos de intercesión? ¿oraban todos toda la noche? la iglesia estaba organizada y lo estaba haciendo.
Y la oración tan eficaz del justo, que tiene fe,  en el Señor fue respondió con su intervención sobrenatural.  Entonces en este tiempo de peligros y lucha la iglesia debe arreciar en la oración colectiva e individual hasta que veamos la gloria de Dios.

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